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LA VERDADERA GUERRA DE TROYA

¡Qué guapo es Brad Pitt! ¡Me comería a Eric Bana por los pies! ¡Jopeta... cuántos barcos! Como en muchas ocasiones, la realidad y la ficción se entremezclan de tal manera que es difícil saber qué hay de verdad y que de mito en toda la historia de Troya.
De lo que no cabe duda, es que Troya fue una de las ciudades más importantes de la antigüedad, situada en lo que sería actualmente Turquía. Poseía una situación estratégica, un puente entre Oriente y Occidente y un lugar de paso para las mercancías que eran transportadas al continente europeo. Hasta principios del siglo XX se pensó que Troya no había existido..., no obstante un arqueólogo alemán (Schliemann) logró rescatar del las ruinas lo que fue la ciudad de Troya.
Se sabe que Troya estaba regida por el rey Príamo, que tuvo varios hijos entre ellos Héctor y Paris (Eric Bana y Orlando "moñas" Bloom).Un buen día, se casaron dos "perlas" (Tetis y Peleo); a su boda habían asistido todos los Dioses y algunos hombres ilustres entre ellos el mismo Príncipe Troyano Paris. Las Diosas Hera, Afrodita y Atenea, quisieron hacerse merecedoras del trofeo a la más guapa, pero como ninguna de las tres daba su brazo a torcer, solicitaron la ayuda de Paris.
Las tres Diosas, cada una por su lado, intentaron chantajear a Paris, ofreciéndoles diferentes presentes: Hera le ofreció riquezas, Atenea poder y sabiduría, mientras que Afrodita le propuso entregarle la mujer más hermosa de la Tierra comparable a la que ella misma poseía. Paris, después de meditarlo se decantó por la opción de Afrodita y ésta le mostró a la mujer: era Helena (Diane Kruger) princesa Griega, y mujer de Menelao, regente de una de las polis Peloponesas. Paris dirigió su embarcación hacia Grecia con la intención de hallar a Helena. Alegando unos tratados comerciales, y debido al interés de Menelao en establecer relaciones con Troya, abrió las puertas de su casa para que Paris descansara. No obstante, Menelao tuvo que ausentarse por unos días, por lo que los dejó solos. Helena, embriagada por el conjuro realizado por Afrodita, se enamoró perdidamente de Paris, por lo que los dos enamorados en ausencia del marido decidieron huir de regreso hacia Troya.
A su llegada a la ciudad el rey Príamo rogó a Paris que se deshiciera de Helena pues sabía que traería la desgracia a la ciudad, pero ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con su hijo, el rey Troyano aceptó su destino, que era ni más ni menos que el comienzo de una gran Guerra que le enfrentaría a sus vecinos griegos.
Menelao, cuando se enteró de que Helena había huido con el príncipe Troyano, rogó a Agamenón y a todos los reyes de las Polis griegas que se aliaran junto a él para vengar la ultranza ejercida por Troya. Entre estos reyes se encontraban Aquiles (Brad Pitt) y Ulises (Sean Bean). Así fue como se inició la partida, miles de soldados griegos prepararon y cargaron los barcos con los que atravesarían el Egeo, pero el viento no soplaba con fuerza, por lo que consultaron los oráculos, estos les advirtieron que Artemisa solicitaba un sacrificio, el de la hija del propio Agamenón, en parte porque el rey hacía años había matado uno de los ciervos que pertenecían a la Diosa. En un principio, el rey se negó, y pensó en partir más tarde con las tropas, pero la protección de la Diosa dependía del sacrificio de su hija por lo que aconsejado por los suyos, accedió. Engañando a su hija la hizo traer colocándola sobre la piedra donde debía ser sacrificada, alzó su espada clavándosela en el pecho. En ese mismo momento el cuerpo de la doncella, se convirtió en ciervo y una fuerte brisa empezó a soplar...
Cuando los griegos llegaron a las costas de Troya, sabían que esta sería una guerra larga. Troya era la ciudad amurallada más inaccesible de todas y sabían que la única manera de hacer frente a los troyanos era hacerlos salir a campo abierto. Durante los primeros años, se sucedieron diferentes batallas en las que los dos lados quedaban en tablas. En una de las batallas Aquiles se apropió de la hija de un sacerdote Troyano, Briseida (Rose Byrne), la hizo su esclava y se la llevó a su campamento. Agamenon, quedó prendado de su belleza y le dijo a sus soldados que se la llevaran a su tienda. Aquiles cuando se enteró, abandonó la guerra y obligó a sus soldados a que no combatieran (se quedaron alojados en sus tiendas mientras los griegos luchaban contra los Troyanos). Debido a las necesidades de la batalla, Agamenón le imploró a Aquiles que volviera a la batalla, pero este se negó en rotundo, pero sí convencieron al mejor amigo de Aquiles, llamado Patroclo, a que combatiera.
Así pues, Aquiles le dejó algunos soldados a Patroclo para que ocuparan la primera línea de batalla, pero Héctor hijo del rey Príamo y gran soldado, le dio muerte. Aquiles lleno de ira, y para vengar a su mejor amigo, se enfundó la coraza y volvió a la guerra. Lo primero que hizo fue luchar contra Héctor, después de una lucha cruenta donde ambas fuerzas estaban igualadas, Aquiles dió muerte al príncipe Troyano. Ató el cuerpo a su carro y lo arrastró alrededor de las murallas de Troya, así mismo dejó orden de que no le dieran sepultura, algo que humillaba y deshonraba al difunto y a su familia, pero el rey Príamo le imploró entre lágrimas que les dieran su cuerpo para poder quemarlo con todos los honores de su rango, algo que finalmente Aquiles aceptó.
Aquiles, el legendario héroe, era prácticamente inmortal, sólo sus talones eran vulnerables a la muerte, debido a que su madre le había sumergido en las aguas de los Dioses sosteniéndole por sus talones. Durante la guerra Aquiles se mostró inflexible, dando muerte no solamente al príncipe Troyano sino también a la reina de las amazonas que combatían en el bando Troyano. No obstante una flecha de Paris, lanzada de manera cobarde desde donde se hallaba oculto, que dio en uno de sus talones le dio muerte. Seguidamente, y vengándose los griegos del asesinato de su mejor general dieron muerte al príncipe Paris. La guerra de Troya duró cerca de 10 años, el cansancio y la imposibilidad de hacerla caer, hizo que Ulises ideara una sabia manera de vencer de una vez por todas a los Troyanos. Pero cómo? La idea era entregar el caballo más grande que se hubiera creado nunca como regalo al rey Príamo. Así pues, durante tiempo, y alejados de las tropas troyanas empezaron a construir la colosal estatua de madera, hueca por dentro. Los delegados griegos fueron a hablar con el rey Troyano para decirle que se retiraban de la batalla y en concepto de su buena voluntad le harían entrega de un regalo. Cuando el rey Príamo vio el caballo quedó asombrado por sus magnas proporciones, y sin sospechar lo que había dentro, abrió las puertas de la ciudad y dejó pasar la estatua. Al anochecer, los soldados que estaban dentro del caballo, lanzaron sus cuerdas y escalerillas y abrieron las puertas para que todos los soldados griegos entraran. La última batalla se saldó con miles de muertos del bando Troyano y con una ciudad destruida por las llamas.Por fin, la guerra había acabado y los griegos podían regresar a casa. En el caso de Agamenón, de poco le sirvió pues cuando llegó a su palacio, su mujer Clitemnestra y el amante de ésta le dieron muerte. Ulises tardó en llegar a casa 10 años más, durante esos diez años se establece el mito de la Odisea, donde Ulises tiene que hacer frente a las pruebas que le interponen los Dioses. Finalmente y de regreso a casa, se reunió con su mujer y siguió cultivando sus tierras.La verdad, es que si hubo rapto o no, es una duda que nos quedará siempre, lo que sí es cierto es que la ocupación y el control de Troya, procuró a los Griegos una amplia red comercial, quizás este fuera el motivo real de la guerra....
info: ATENEA

3 Comments:

  1. arturo said...
    Hincados de rodilla, clamando al cielo, reclamado una renovadora fuerza divina. Así presentan en Las Troyanas de Eurípides, a los seres humanos derrotados.
    Esta obra lanza un mensaje de los horrores de la guerra, un mensaje que sigue siendo necesario en este mundo que llamamos "civilizado". La obra trasmite un mensaje valedero para todas la generaciones: no a la violencia, no a la destrucción, NO A LA GUERRA. Mientras sigue existiendo la guerra seguirá resonando como un grito alzado el mensaje de Las Troyanas.
    Cuando comtemple esa obra, visualizé esas imágenes en blanco y negro de ancianos,mujeres y niños cruzando los Pirineos en 1939.Conmovido por su dignidad y la cabeza erguida de los vencidos, pensé:"Esto ya hemos vivido" y lo malo que lo seguimos "viviendo" cada día en cualquier lugar del mundo.
    Elisabeth said...
    Éste artículo (también como los demás) está muy bien!
    Lástima que no hay los autores de las imágenes ni el año...

    Gracias por la ayuda que me has dado a través!
    Elisabeth said...
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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